
(Ciudad de la Serena, Cuarta región. Chile
Dirección: Cuatro Esquinas Con Avenida del mar, cualquier temporada de cualquier año).
Aquí vuelvo una vez más,
Aquí regreso para revivir
Aquellos días que venía con mi hijo.
Aquí yacen enterradas y pisoteadas
Las huellas de aquellos días felices.
Que viví con mi hijo, mi lindo bebé.
Dirección: Cuatro Esquinas Con Avenida del mar, cualquier temporada de cualquier año).
Aquí vuelvo una vez más,
Aquí regreso para revivir
Aquellos días que venía con mi hijo.
Aquí yacen enterradas y pisoteadas
Las huellas de aquellos días felices.
Que viví con mi hijo, mi lindo bebé.
Aquí le enseñaba a jugar a la pelota
Aquí le enseñé a correr entre la arena
Aquí soñé con hacerlo un deportista.
Aquí jugábamos en cada atardecer,
Cuando las gaviotas jugaban con nosotros y
Juntos las corríamos entre la húmeda arena.
Aquí vuelvo una vez más,
A veces en cuerpo físico, otras en el astral
En este lugar quisiera que me dejaran por siempre,
Para que todo el mundo sepa que en este lugar,
Cada atardecer venía un padre con su hijo,
Para que escuchen, en el silencio del atardecer,
Las risas, los gritos de alegría y de contento
De un padre que jugaba con su hijo que corrían felices
De un hijo que adoraba a su verdadero padre.
Que se revolcaban en lucha entre la tibia arena
Y tanto padre como hijos, eran muy, muy felices.
Aquí estoy sentado en Cuatro Esquinas, con Avenida del Mar
Viendo el sol caer y el viento que me consuela
Aquí estoy entre estas olas del mar que me saludan,
He vuelto para revivir aquellos mágicos días del ayer
Cuando mi hijo tenía dos o tres años y éramos amigos-
Una lágrima corre por la mejilla de mi corazón
Un nudo en mi garganta se cierra y aprieta el respirar
¡Cuánto te amo hijo! ¡Cuánto te amo! No sabes lo que te extraño
El sol se esconde entre las nubes porque no me quiere ver llorar
Y la noche llega y yo escucho tus gritos y tus risas de niño
Veo los juegos artificiales de aquél primer día del nuevo milenio.
Contigo vuelvo a bailar y a reír entre toda esta gente desconocida
Y celebramos la alegría de estar juntos en este trascendente día
Y somos felices, si hijo mío, somos un padre y un hijo ¡muy felices!
Aquí siguen vivas las huellas de nuestros días en que fuimos felices
En que juntos fuimos libres y entre playa, sol y arenas cálidas, jugamos
Y nos divertimos como unos verdaderos niños.
En esta Playa de Cuatro Esquinas, de la ciudad de la Serena
Me quiero quedar, aquí quiero que dejen las cenizas de mi cuerpo
Para jugar eternamente junto a mis dos adorados hijos.
Gerardo Blaya
El Poeta Solitario
Un Poeta del Corazón
www.poesiasdelcorazon.cl
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